TIPOLOGÍAS
La tipología, literalmente el estudio de los tipos, se encarga, en diversos campos de estudio, de realizar una clasificación de diferentes elementos, en este caso trataremos diferentes temas que abordan información que pueden beneficiar al lector que esté interesado en solucionar algunas complicaciones que pueden presentarse en la vida cotidiana con los niños con quien conviva.
Por lo general todos los seres humanos convivimos a diario con niños pequeños, que pueden ser nuestros hijos, hermanos, sobrinos, alumnos, etc., y que en ocasiones presentan algún tipo de comportamiento diferente a los demás y que pensamos que el niño no es normal. Esto puede suceder porque no sabemos el trato adecuado que debemos darle o nosotros mismos que actitud debemos tomar, para esto se han elegido tres tipologías que presentan algunos niños y que podemos darle una solución para mejorar la convivencia entre el medio que le rodea.
TIPOLOGÍA 1
EL NIÑO MIEDOSO
Los miedos infantiles son inevitables y siempre habrá niños más impresionables que otros, pero la mayoría de ellos suele superar sus temores de forma natural.Hay miedos que son comunes en casi todos los menores y que aparecen y se van en función de la edad: a la oscuridad, a los animales, a los ruidos fuertes, a las tormentas, a los seres imaginarios, a separarse de sus padres, a la escuela, etc.
Pero, además de estas potenciales fuentes de temor, hay otras propias de cada niño que están relacionadas con sus vivencias particulares y también con la educación que hayan recibido.
Pero, además de estas potenciales fuentes de temor, hay otras propias de cada niño que están relacionadas con sus vivencias particulares y también con la educación que hayan recibido.
Tanto la sobreprotección como hacer a los hijos sentirse culpables recordándoles su 'cobardía' son dos actitudes muy negativas que pueden empeorar el percance e incluso lograr el efecto contrario al que se buscaba, que es lograr que el niño termine con este terrible problema.
¿Qué podemos hacer?
El pequeño siempre buscará comprensión por parte de sus padres o adultos que estés más cerca de él. Así de esta manera se sentirá protegido y cuidado para realizar sus actividades sin el temor en que pueda presentarse un fracaso, pero si llegara a suceder esto debe hablarse con el niño en que hay ocasiones que llegará a competir o jugar y le tocará perder, esto va a provocar en el niño confianza y seguridad en el mismo y se sentirá mejor cada vez. Pero hay que tener claro que s{i se le debe apoyar en todo lo que se pueda, pero hay que tener un límite que será no sobreprotegerlo porque así agrandaremos el problema y el pequeño no encontrará la salida a sus complicaciones.
TIPOLOGÍA 2
EL NIÑO ENVIDIOSO ENTRE SUS HERMANOS
La envidia forma parte de la naturaleza humana. Puede ser estimulante, pero en exceso puede ser trágica.Cuando las personas se comparan con otras y se sienten inferiores a ellas en algún aspecto puede surgir la envidia, por lo tanto, nunca podrá haber envidia sin que antes haya habido comparación. Se comparan las cualidades y virtudes o incluso las posesiones. Desde pequeños los niños se comparan con los demás, imitan a sus hermanos, a sus padres o tutores. Muchas veces los padres, erróneamente, establecen comparaciones entre los hijos, y sin proponérselo, pueden provocar la envidia entre hermanos. El envidioso aplica la envidia como un mecanismo de defensa; al compararse, se siente frustrado y esto le genera irritabilidad y agresividad. Se siente inferior y ese sentimiento provoca rabia, odio, y críticas hacia la persona que le hace sentir de esa manera. Cree erróneamente que a través de estos sentimientos de envidia, puede restablecer su autoestima y recuperar la confianza en sí mismo.
¿Qué podemos hacer?
Este problema en los niños, es una situación que se debe saber tratar y actuar con rapidez porque se puede salir de las manos del adulto y traer complicaciones muy serias. El niño envidioso se comporta de esta manera porque se siente solo y que los adultos o sus iguales lo ven como si no importara. El comienza a sentirse “nada” en su entorno y es entonces cuando comienza a envidiar muchas cosas de los demás incluso en ocasiones desearía estar en el lugar de otra persona. Para este problema hay varias alternativas de solución para que esto no genere sucesos que podamos lamentar. El adulto debe primeramente hablar con el niño en cuanto comience a detectar el problema, hacerle sentir que es importante y que vale mucho por quien es, fomentar la autoestima, evitar comparaciones entre los niños que estén cerca y algo muy importante, como adulto, no dar ese ejemplo, porque el niño muchas de las veces actúa por imitación.
TIPOLOGÍA 3
EL NIÑO PEREZOSO
La pereza en el niño se manifiesta por una ausencia de reacción ante los diversos estímulos y se caracteriza por la tendencia a seguir siempre la línea del mínimo esfuerzo.Lo normal es que la pasividad sea una reacción más o menos pasajera ante determinados acontecimientos que han desbordado las posibilidades del niño al considerarse incapaz de lograr ciertos objetivos que considera muy difíciles o inalcanzables para él.El niño perezoso se muestra incapaz de reaccionar en todos los campos. Rehúsa cualquier esfuerzo físico o intelectual; a veces pierde el apetito; se hace menos comunicativo; duerme poco o mal y presenta diversos síntomas. Todos ellos con el mismo denominador común de la inseguridad. Los padres súper protectores y permisivos son los principales causantes del aprendizaje de conductas pasivas y en consecuencia de los hábitos de pereza privándoles de realizar casi todas las cosas por ellos mismos.
¿Qué podemos hacer?
En este caso lo más común en un adulto es sorprendernos de como este problema puede presentarse en un niño, cuando lo más tradicional es que los pequeños desborden energía al realizar sus actividades cotidianas. Pero lamentablemente este caso si se presenta frecuentemente en los niños. Esto sucede por varios aspectos ya mencionados. Pero lo que podemos hacer es alentar al niño a realizar actividades llamativas para él donde pueda desarrollar sus habilidades como mejor le parezca, porque muchas de las veces los adultos desean imponer su autoridad y olvidan la opinión de los menores. De esta manera el niño se interesará en convivir con sus iguales o con las personas adultas que le rodean y así aprender a socializar y encontrar un mejor motivo para distraerse de forma sana y agradable.
CONCLUSIÓN
La infancia es una etapa muy importante en cada ser humano, es por eso que necesitamos tener en cuenta que las atenciones que le brindemos al niño sean las correctas. Debemos enfocarnos en el bienestar del pequeño, para que desarrolle cada una de las etapas adecuadamente con el apoyo de sus padres o de las personas adultas que estén a su alrededor. Deberá socializar con el medio ambiente porque es indispensable la convivencia con sus iguales, familiares, maestros, etc. Así, de esta manera se obtendrá un óptimo desarrollo en el niño, y el aprendizaje que obtenga mediante sus experiencias, le darán resultados favorables que lo harán sentirse satisfecho de sus actos.